Restauradores rejuvenecen 134 años al púlpito de la Catedral de Arequipa

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Restauradores rejuvenecen 134 años al púlpito de la Catedral de Arequipa

El púlpito de la Basílica Catedral rejuveneció 134 años. Después del reciente cambio de soportes y restauración de piezas ornamentales, el símbolo de la prédica arequipeña coge la misma integridad y estética que plasmó el tallador Charles Buisine-Rigot en Lille (Francia), en 1878.

Lucía Pastor, administradora adjunta del Cabildo Metropolitano de Arequipa (CMA), afirma que la pieza estuvo literalmente a punto de caerse al suelo. “La dos columnas interiores del púlpito estaban dañadas por los terremotos”, asegura. El movimiento telúrico de 2001 provocó que el púlpito se inclinara hacia el lado izquierdo. Para evitar su colapso lo apuntalaron con soportes de madera y andamios.

Pastor evita hablar del costo de la restauración, pero no de la voluntad. El CMA convocó a la empresa MAC – DV en diciembre de 2011 para identificar los principales daños en las estructuras y elaborar un plano 3D. MAC – DV recomendó recambiar sus columnas. Estas se ubican en la parte posterior del púlpito. Para lograr este alucinante recambio, en junio levantaron la cúpula del púlpito con una grúa hidráulica, retiraron los viejos rieles que sostenían al púlpito y colocaron otros nuevos. Estos miden aproximadamente 4 metros. “Esta recuperación implicó alta ingeniería”, afirma Lucía Pastor, contemplando el púlpito. Se pensaba que el diablo era el soporte, sin embargo se comprobó que la totalidad del peso recae sobre los rieles.

PIEZAS RECUPERADAS

Nazario Camaque y Noé Bedoya, talladores de nombres bíblicos, estuvieron a cargo de la restauración. Fue Nazario quien recuperó diversas piezas ornamentales del púlpito. Resanó 80 piezas. La mayoría pertenecían a la cúpula. Para lograr la paciente tarea de recuperar piezas de estilo barroco francés, trabajó junto a su ayudante Noé Bedoya.

Para restaurar las piezas se instalaron en los techos de una capilla interna de la Catedral, al costado izquierdo del altar mayor. Repartieron punzones y limas sobre una mesa, y colocaron las 80 piezas de la cúpula para arreglarlas.

Los principales daños en éstas radicaban en los detalles de diversas figuras de frutas y animales mitológicos.

Nazario y Noé cambiaron algunos pétalos a las flores que adornan la estructura, tallaron detalles en las alas de algunos ángeles, pegaron nuevas piezas en los dragones escamados con picos de pato, restauraron el dedo índice de San Pedro, entre otros detalles.

Para ordenar el proceso de restauración codificaban cada falla, cortaban retazos de madera de encina o roble, la tallaban y la pegaban con cola. Luego la esculpían y retocaban. El CMA decidió emprender esta labor porque el paso de los años hizo su efecto y algunos malos feligreses le hicieron daño. “Algunos estudiantes dejaban inscripciones sobre el púlpito”, detalla Pastor.

OBRA INÉDITA

El diablo en su base no es la única particularidad de esta obra de arte barroca. A diferencia de muchos, este púlpito no está empotrado a un muro de la Catedral. Está ubicado junto a dos columnas y mantiene todas sus piezas originales. Desde el mármol en sus bases hasta la cruz que corona la cúpula. La belleza del púlpito de Arequipa es considerada como un homenaje al sermón y la palabra divina. Su construcción fue tan esperada como azarosa. Después del incendio de la Catedral y el terremoto de Arequipa en 1844, la feligresía local quiso recuperarla. En ese afán Javier Lizárraga de Álvarez decidió en su testamento otorgar en venta su casa después de su muerte para costear un púlpito. El CMA también financió parte del costo total. El encargo recayó sobre el tallador Charles Buisine-Rigot.

En 1878, el barco que traía el púlpito en 16 cajas no logró atracar en el puerto del Callao y enrumbó hacia Panamá. Semanas después arribó a Mollendo. Los armadores extranjeros nunca llegaron. Los artesanos locales lo tuvieron que “piezar”.

En la actualidad, los púlpitos ya no se usan. En el Concilio Vaticano II se decidió quitarlos del desarrollo de la liturgia. Antes, el sacerdote subía al púlpito para dar la prédica. Ahora lo pronuncia desde la nave. En Arequipa se dejó de emplearlo el 1965. El último arzobispo en usarlo fue Leonardo José Rodríguez Ballón.

Los púlpitos no se usan por priorizar la tecnología en los templos católicos

El historiador Álvaro Espinoza asegura que los púlpitos dejaron de usarse porque la iglesia empleó aditamentos tecnológicos como micrófonos y parlantes para amplificar la prédica. Los púlpitos estaban ubicados estratégicamente para resonar la palabra divina en todo el templo.

Sobre el diablo de la Catedral afirma que éste tiene un semblante derrotado. El púlpito sobre él significa el triunfo de la enseñanza divina.

Según el escritor Pablo Nicoli, otras iglesias como San Vincent de Montreal, Canadá; de Santo Malo, Bretaña; Santa Lucía de Piave, también tienen un diablo.

Según el Cabildo Metropolitano de Arequipa, la única vez que se emplea el púlpito es para la liturgia de Viernes Santo. No necesariamente lo ejecuta el arzobispo sino un sacerdote de turno.

Fuente : La Republica