Picanterías arequipeñas transformadas por la modernidad

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Picanterías arequipeñas transformadas por la modernidad

Las picanterías con estructura de sillar, el techo de paja a dos aguas, los cuyes corriendo por todo el local, las largas mesas y la tela roja colgada de una caña, ya quedaron en el pasado. Ahora las picanterías arequipeñas se han transformado y adaptado a la modernidad.

En las picanterías de antaño las cocineras utilizaban el huacatay recogido de su chacra o jardín, cogían las gallinas que criaban en los galpones y los cuyes que corrían por todo el local para ofrecerlos en los deliciosos platillos arequipeños. Hoy todo se compra en los mercados y supermercados.

El historiador Alejandro Málaga narra que en las picanterías no se vendía cerveza ni gaseosa solo la tradicional chicha de jora, vino o pisco; además, afirma que los comensales compartían las largas mesas y bancos de madera, y a veces sin conocerse; hoy, los comedores poseen mesas destinadas para 4 ó 6 personas.

Otro elemento olvidado es el pedazo de tela roja que colgaba de una caña, que significaba que dentro de ese local funcionaba una picantería. Ahora, este potaje se expende en establecmientos con letreros artísticos donde se puede leer “restaurante turístico- picantería”, que además cuentan con ambientes modernos, un metre y mozos bien uniformados. Y adicional a ello, la cuenta se puede pagar con tarjeta de crédito.

Aunque aún las picanterías ubicadas en distritos rurales de la provincia de Arequipa como Characato, Yarabamba y otros, tratan de conservar la tradición, como la exhibición de la tela roja colgada de la puerta, cocinar con leña y la crianza de los cuyes.

Ya sabe, si quiere disfrutar de la rica comida arequipeña puede acudir a las reconocidas picanterías como la Nueva Palomino, La Cau Cau, La Maruja, Laurita Cau Cau, Casa Alta, Wayrana, El Characatito, Ledy, Tradición Characato, Doña Lucia, La Lucila, La Benita de Characato entre otras.

Fuente : RPP