Arequipa y su devoción por la Virgen de Chapi

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Arequipa y su devoción por la Virgen de Chapi

El 1 de mayo es una fecha especial para los arequipeños porque se celebra la fiesta de su patrona, la Virgen de Chapi, una devoción tan antigua que se pasa de generación en generación.

La imagen de la Virgen de Chapi se encuentra en el anexo de Chapi del distrito de Polobaya, ubicado a unos 39 kilómetros de la ciudad de Arequipa, a una altura de 3 mil 105 metros sobre el nivel del mar, hasta donde llegan miles de feligreses a pie o en vehículos.

La devoción por la virgen es tan grande para los arequipeños y para los fieles que obtuvieron una respuesta a sus peticiones, que año a año peregrinan hasta su santuario.

Algunos deciden hacer el viaje a pie desde la ciudad de Arequipa y otros desde 7 toldos, caminando por horas bajo el inclemente sol del día y el intenso frío de la noche, atravesando quebradas, cerros, pampas llenas de vegetación con espinas, subiendo cuestas y otras dificultades que hacen un camino duro, pero la fe lo hace corto.

Para llegar a Chapi a pie desde Arequipa hay que caminar más de 10 horas, si se sigue un paso continuo y desde 7 toldos más de 3 horas, ruta que debe hacerse utilizando un bastón para no caerse, linterna, frazada, agua, caramelos y algo de comer.

Al llegar a Chapi se escucha la canción que identifica a la patrona de Arequipa y es cantada a una sola voz y con lágrimas en los ojos… “A tus pies señora cansado llegué, cercado de angustias y de penas mil, hay dulce María de mí corazón, tú eres la esperanza de mi salvación. De rodillas vengo a besar tus pies, a buscar consuelo para mi dolor”

No se puede precisar en que época nació la devoción por la Virgen de Chapi pero cuenta la historia que la imagen fue hallada en un cerro aledaño a Churajón y a raíz de un terremoto fue trasladada al antiguo valle de Chapi a unos 4,6 kilómetros del actual santuario.

Cuando la imagen era trasladada al pueblo de Sogay por orden del párroco de Pocsi en el año 1793 se presentó una tempestad de arena, con vientos que impedían seguir el paso. Cuando terminó el fuerte viento, los pobladores intentaron una y otra vez cargar la imagen de la Virgen de Chapi sin poder hacerlo, lo cual fue interpretado como la voluntad de la virgen de quedarse en aquel desértico lugar.

Es así, que se inicia el culto en una pequeña ermita que fue destruida por el terremoto de 1868, pero para sorpresa de los feligreses en medio de los escombros se halló la imagen totalmente intacta.

También cuenta la historia que la imagen no sufrió ningún daño durante el incendio de 1921 que consumió el altar y el templo que para esa época ya estaba construido, estos hechos y otros más como la aparición de agua en un suelo estéril multiplicaron la devoción por la Virgen de Chapi.

Fuente: RPP